Aprender a vivir como miembro de una única familia

Palabras de Swami Sivananda (transcripción del material de estudio del instructorado de Yoga de Satsanga VCP).

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Existe una única casta, la humanidad. Existe una religión única, la del amor. Existe un único mandamiento, el de la veracidad. Existe una ley única, la de causa y efecto. Existe un único Dios, el Señor omnipresente, omnipotente y omnisciente. Existe una única lengua, la del corazón o del silencio.

Toda vida es una. El mundo es un solo hogar. Todos somos miembros de una sola familia humana. La creación entera es un todo orgánico. Ningún hombre es independiente de ese todo. El hombre se hace a si mismo miserable al separarse de los demás. La separación es muerte. La unidad es la vida eterna. Cultiva el amor cósmico. Inclúyelo todo.

Abrazalo todo. Reconoce el valor de los demás. Destruye todas las barreras y todos los prejuicios raciales, religiosos y naturales que separan a los hombres entre si. Reconoce el principio no dual, la esencia inmortal, presente en todas las criaturas. Protege a los animales.

Considera toda vida como sagrada. Este mundo te parecerá entonces un paraíso de belleza, un cielo de paz y tranquilidad.

Si un mismo Atman (Ser) mora en todos los seres, ¿por qué odias a otros? ¿Por qué desprecias y te burlas de los demás? ¿Por qué les dices palabras tan duras? ¿ Por qué tratas de controlar y dominar a los demás? ¿Por qué explotas a otros? ¿Por qué eres intolerante? ¿No es acaso todo esto muestra de tu propia necedad? ¿No es acaso todo esto muestra de tu propia ignorancia?

Aprende a vivir como miembro de una única familia. Defiende el ideal de una sola humanidad. Vive en paz en un mundo unido. El mundo entero es una sola familia. Siente eso. Entiéndelo y sé feliz. Contempla al Uno en todo y al todo en Uno. Siente: “Soy todo y estoy en todo”. Siente: “Todos los cuerpos son míos. El mundo entero es mi cuerpo y mi dulce hogar”. Siente: “Actúo a través de todas las manos. Como a través de todas las bocas”. Siente: “Soy el Ser inmortal, presente en todas las cosas”.

Repite estas frases mentalmente varias veces al día. Repite Om mentalmente y siente la unidad de la vida o de la conciencia mientras juegues al fútbol o al tenis, mientras comas o bebas, mientras hables o cantes, mientras camines o te sientes, mientras te bañes o te vistas, mientras escribas una carta, mientras trabajes en la oficina, mientras respondas a la llamada de la naturaleza.

Espiritualiza cada movimiento, acción pensamiento y sentimiento, y conviértelos en Yoga. El Yoga es un esfuerzo consciente y prolongado hacia la auto-perfección.

El propósito del Yoga es aquietar la mente para que ésta pueda reflejar sin ninguna distorsión al Atman que se halla detrás de ella. Refrena los sentidos. Controla la mente. Medita regularmente. Sé un Yogui. Sé un Yogui. Sé un Yogui. Vive la vida yóguica y propaga esta gran doctrina.

Observa tu interior. Busca dentro de ti mismo. Trata de eliminar tus defectos. Éste es el verdadero Sadhana (práctica espiritual). Éste es el Sadhana más difícil. Pero tendrás que llevarlo a cabo a toda costa.

Siéntate en la Biblioteca Nacional de Baruda, o en la Biblioteca Imperial de Calcuta, durante tres o seis años, dedicándote a estudiar un diccionario. Podrás desarrollar así tu intelecto. Sin embargo, la aniquilación de los defectos propios requiere un gran esfuerzo durante muchos años. Para ello hay que eliminar muchos hábitos negativos.

Hay grandes Oradores que pueden dar conferencias durante una semana entera acerca de un solo párrafo, o Sloka, del Guita o de los Upanishads. Imponen respeto, pero no atraen al público, porque aún están llenos de defectos. No han llevado a cabo ninguna introspección. No han realizado ningún Sadhana riguroso para aniquilar sus defectos.

Sólo han cultivado su intelecto. ¡Qué gran lástima! La verdadera religión comienza donde cesa el intelecto. Un corazón impuro y un intelecto engreído no pueden entender el espíritu de la religión.

El principal propósito de la religión es el cultivo de la divinidad que existe en el interior del hombre y la mujer. Las notas más sobresalientes de la religión son: Sé bueno. Haz el bien. Sé puro. Sé amable. Sé compasivo. Sirve a todos. Ama a todos. Ve a Dios en todo.

Sólo la práctica de estos preceptos despertará al hombre a la conciencia de la unidad de la existencia y a la realización del Espíritu Divino que se halla dentro y fuera de todas las cosas. El Yoga es una vida completa. Un método que revisa todas las facetas de la personalidad humana.

El Yoga es un sistema de educación integral. Educación no solo del cuerpo y la mente (o intelecto), sino también del espíritu interior, te muestra un maravilloso método de elevación de la maldad a la bondad, y de la bondad a la divinidad, y finalmente al eterno resplandor divino.

El Yoga es el arte de vivir rectamente. El Yogui que ha aprendido el arte del recto vivir es feliz, armonioso y pacífico. Está libre de toda tensión.

Es una ciencia perfeccionada por los antiguos sabios de India, y no es sólo de India, sino de toda la humanidad. Es una ciencia exacta, un sistema práctico.  perfecto de autocultura.

El Yoga no pretende darle la espalda a la vida: reclama la espiritualización de la vida. Es, ante todo, un modo de vida, no algo separado de ella. El Yoga no es renunciar a la acción, sino actuar eficazmente con el espíritu adecuado. El Yoga no consiste en un huida del hogar y del entorno humano, sino en un proceso de amoldar la propia actitud al hogar y a la sociedad bajo un nuevo entendimiento.

El Yoga es para todos. El Yoga es universal: no es un asunto sectario. Es un camino hacia la verdad, no es un credo. La práctica del Yoga no se opone a ninguna religión o Iglesia sagrada. Es puramente espiritual y universal. No entra en contradicción con la fe sincera de nadie. El Yoga es una ayuda para la práctica de las verdades espirituales esenciales de todas las religiones. El Yoga puede ser practicado por un cristiano o un budista, un persa o un musulmán un sufí o un ateo.

Ser un Yogui significa permanecer continuamente en Dios y vivir en paz con los hombres. La idea del principiante de que el Yoga consiste en ejercicios físicos o meras Asanas y Pranayama , etc. es un terrible error. Las Asanas, el Pranayama, los Bandhas, Mudras y Kriyas no tienen nada que ver con el auténtico Yoga. Más bien se consideran como ayudas en la práctica del Yoga.

El Yoga promete una bendición espiritual y suprafísica. Resulta poco atractivo para un hombre común que pide a gritos resultados inmediatos y prosperidad mundana.

Si deseas ver claramente tu cara en el espejo, debes eliminar la suciedad del mismo, mantenerlo firmemente y quitarle la cubierta que lo tapa. Sólo podrás contemplar claramente tu rostro en la superficie de un lago si se ha eliminado previamente la turbiedad, si las aguas agitadas por el viento han recuperado la calma, y si se ha extraído el musgo que flota en su superficie. Igualmente ocurre con la Realización en el Ser.

Acción, emoción e inteligencia son los caballos que tiran de este cuerpo-carro. Deberían trabajar en perfecta armonía o unisonancia. La vida cotidiana actual está llena de esfuerzo y estrés, de tensión e irritabilidad nerviosa, de prisa y pasión. Si el hombre pusiese en práctica alguno de los principios elementales del Yoga estaría mucho mejor preparado para enfrentarse a su compleja existencia. El Yoga proporciona perfección, paz y felicidad duraderas.

Gracias a la práctica del Yoga se puede alcanzar la paz mental en cualquier momento, tener un sueño reparador, incrementar la energía, el vigor, la vitalidad, la longevidad y un elevado nivel de salud. Puedes realizar eficazmente tu trabajo en un breve espacio de tiempo; puedes tener éxito en cualquier terreno de la vida. El Yoga te infundirá renovadas fuerzas, tranquilidad y auto confianza. Cuerpo y mente estarán a tus órdenes.

El Yoga pone tus emociones bajo control, incrementa el poder de concentración en el trabajo. La disciplina yóguica te proporciona serenidad y tranquilidad, y reconstruye tu vida milagrosamente. El Yoga conduce de la ignorancia a la sabiduría, de la debilidad a la fortaleza, de la desarmonía a la armonía, del odio al amor, de la carencia a la plenitud, de la limitación a la infinitud, de la diversidad a la unidad, y de la imperfección a la perfección.

A través de la disciplina yóguica, mente, cuerpo y voz actúan conjuntamente y en armonía. El practicante de Yoga ve transformarse su vida precipitada y vivamente bajo una nueva visión, una nueva salud, una nueva conciencia y una nueva filosofía.

Las ansias de poder, la codicia material, la excitación sexual, el egoísmo, la pasión por la riqueza y los bajos instintos han llevado al hombre de una vida auténtica en el espíritu a una vida materialista. Pero puede recuperar la divina gloria perdida si practica con seriedad los principios del Yoga. El Yoga transforma la naturaleza animal en naturaleza divina y eleva hasta la cima de la gloria y el esplendor divinos.

El crecimiento espiritual es gradual. Se produce una evolución progresiva. No se debe tener una prisa febril en realizar grandes hazañas yóguicas, en dos o tres meses. Los sentidos deben ser minuciosamente subyugados. Las virtudes divinas, cultivadas, y las malas cualidades, erradicadas. La mente debe ser controlada por completo.

Se deberá practicar y esperar pacientemente los resultados. Se deberá ascender la escalera del Yoga paso a paso, marchar en la senda espiritual etapa tras etapa. A mucha gente le atrae la práctica del Pranayama y otros ejercicios del Yoga, ya que a través del Yoga se obtiene la sanación psíquica, la telepatía, la transferencia del pensamiento y otros grandes Siddhis (Poderes). Pero si logran el éxito, no deberían limitarse a eso: la meta de la vida no es la sanación nii los Siddhis. Deberían emplear sus energías en llegar a lo más alto.