El ciclo de los “residuos” orgánicos

Por Santi Martínez.

Puede comenzar en la semilla, en el fruto, en la cocina, en el compost o en la tierra.
Puede también comenzar en las lombrices o en el momento de cortar el césped; el hecho es que al ser un ciclo, por más partes y ramificaciones que este tenga, un aspecto da lugar al siguiente creándose así una cadena circular hasta llegar al mismo punto y así volver a comenzar.

Compostera al costado de la huerta, hecha muy simple de madera reciclada y llantas de bicicleta

Empecemos por saber que en promedio la mitad de los residuos que generamos en el hogar son orgánicos, lo que significa que son capaces de descomponerse y volverse tierra fértil. Esto no ha sido comunicado debidamente a gran parte de la humanidad y en consecuencia pasamos al término “basura”.

Separación doméstica: a la izquierda la “basura”, a la derecha el tacho que va directo al compost, dentro de él uno más pequeño que va a las gallinas.

La basura es algo que como ya no nos es útil lo descartamos, desligándonos de la continuidad de su ciclo. Si bien por parte de algunos gobiernos aparecen propuestas de separación y tratamiento de residuos, la mayor parte de estos sigue yendo a parar a vertederos mezclados en montañas con las distintas clases de deshechos humanos. Esto es un grave error ya que tras este método sucede la ineficiencia energética de transportar cada día toda la basura de las ciudades por kilómetros a lugares donde su tratamiento no es el adecuado, entonces se genera en consecuencia la contaminación de suelos, aguas y aire, sumado a un desaprovechamiento de recursos que pueden ser útiles.
Luego de pensar en estos procesos, imagino cada casa haciendo su compostaje de residuos orgánicos y así generando rica tierra para plantar en su huerta. Imagino composteras y huertas barriales donde la comunidad trabaje en conjunto por el auto sustento alimenticio. A los municipios re educando en estos temas y apoyando estas actividades. Entonces ya la mitad de los residuos de los poblados estarían yendo a parar a composteras junto al césped cortado y las hojas caídas de los árboles, para transformarse en abono donde sembrar vegetales. Parece esta idealización una fantasía, aunque también puede ser tomada como una dirección hacia donde apuntar y paso a paso ir creando alternativas y uniendo fuerzas.

Los sobrantes de la comida que vienen junto a los platos antes de ser lavados y lo que sobró del proceso de cocinar son un alimento excelente para las gallinas, que pueden ser un paso intermedio entre la casa y el compost.

Este es el ciclo. Los residuos orgánicos de origen vegetal como ser cáscaras, yerba, podas, césped, hojas, viruta, se sitúan en un espacio preferentemente en contacto con el suelo y el proceso de descomposición comienza. Al inicio se le puede agregar algo de tierra con lombrices para aportar seres descomponedores que actúan en esta transformación de la materia. Los descomponedores se alimentan del núcleo vegetal dispuesto y dentro de su cuerpo se da la síntesis al producto final: ¡sí! Su caca es la tierra fértil.

En cuestión de unos meses observaremos que todos esos deshechos vegetales ya no se verán como tales sino como tierra negra y ahí está la magia. Esa tierra no es solo tierra negra, sino que una llena de nutrientes para que las plantas en ella crezcan fuertes y sanas y todo esto para que a futuro se cosechen vegetales comestibles que volverán a aportar nutrientes al ciclo de compostaje donde se genere nueva tierra rica para nuevos vegetales deliciosos.

Una forma efectiva de que el compost se mantenga tapado y al mismo tiempo aireado es mezclar los residuos húmedos con secos, como por ejemplo agregar hojas del jardín o paja en este caso. Eso evita que el sol pleno ahuyente los bichos que necesitamos que prosperen aquí.

Unas aclaraciones. El mito de que el compost libera mal olor no es cierto. Simplemente con tenerlo a unos metros fuera del hogar, donde corra el aire y esta ventilación le llegue, el mal olor no existirá. Tampoco atrae ratas, esto no les interesa. En caso de haber perros en el hogar, lo mejor es tener la pila dentro de algún contenedor que les impida acceder. Los canes suelen ser revoltosos. 

Las lombrices son el indicador de que el compost está saliendo bien. Ellas terminan de convertir los desechos orgánicos en tierra abonada. También podemos acelerar procesos consiguiendo lombrices e incorporándolas a nuestro cómpost.

¡Ojalá este aporte pueda despertar alguna semillita que andaba a la espera de una activación!

3 ideas para llevar a cabo una separación efectiva:

  • Tener en la cocina un tacho lavable que se pueda sacar diariamente.
  • Tener afuera de la casa un espacio, sea un pozo o una compostera donde acumular la producción diaria.
  • En el caso de no disponer de espacio podés organizarte con alguien que se beneficie del compost. Las personas que tienen gallinas, chanchos o caballos te lo van a agradecer. También aquellos que hacen huerta son candidatos a recibirlo con gusto.